El crecimiento sostenible del papel

Submitted by: Emilio Oviedo 07/03/2016

Desde que se taló el primer árbol para hacer un periódico, el papel siempre ha estado asociado al impacto medioambiental.  Pero si olvidamos por un momento los mitos y analizamos los hechos, veremos que se trata de una industria totalmente sostenible que en realidad genera más recursos de los que gasta

Por Paul Simpson

Hace algunos años, una empresa de productos de gran consumo para el hogar quería hacer una campaña global para activar una de sus esponsorizaciones más lucrativas. Se rechazó la propuesta de hacer un catálogo a todo color porque el departamento de marketing creía que el papel era perjudicial para el medio ambiente. En busca de una solución más “ecológica”, la marca acabó produciendo un DVD. Ésta acabó siendo una forma falsa de proteger el medio ambiente, hecho confirmado en mayo por un estudio que concluyó que si todo América cambiara los DVDs por servicios de música en Internet como Nexflix, la cantidad ahorrada en emisiones de carbono podría generar la electricidad suficiente para hacer funcionar 200.000 hogares durante todo un año10.

Luchar contra el cambio climático es un reto enorme para gobiernos, empresas e individuos. En resumidas cuentas, es necesario transformar una economía donde el confort humano, la actividad y el crecimiento están ligados intrínsicamente a las emisiones de carbono, para convertirla en una que pueda crecer sin necesidad del carbono. Para poder cumplir este reto, tenemos que dejar de lado los prejuicios  y trabajar con hechos concretos. 

“La gente asume que el papel es malo para los bosques y cree que si no compra una revista evitará que los árboles mueran,” afirma Charles Jarrold, director general de la Federación británica de industrias de impresión. “Hay muchas cosas que deben matizarse cuando se habla de problemas ambientales, pero esto no son matices sino hechos: la impresión y el papel no son una causa importante de deforestación. En Europa, el papel que usamos, responsable de la mayor parte de las emisiones de carbono generadas en el sector de la impresión, proviene de pulpa reciclada o de bosques sostenibles.”

La ley de la tierra

La tala de árboles ilegal indiscriminada es lo que está perjudicando a algunas selvas, sobre todo en Indonesia, pero el 90% de la madera que utiliza la industria del papel en Europa ha sido producida en la Unión Europea, donde ese tipo de delito no es frecuente, y un 60% está certificada por organizaciones independientes por su procedencia de bosques bien gestionados. 

¿Qué significa bien gestionados? Para empezar, explica Ingrid Haglind, consultora de políticas ambientales de la federación de industrias forestales suecas, tiene que ser un bosque que esté creciendo, no encogiéndose. “En Suecia no hay deforestación,” afirma. “El crecimiento supera a la tala porque los propietarios de la tierra están obligados a reforestar después de talar y a asegurarse de que los nuevos árboles crecen bien.”

La ley protege los bosques poco productivos y estipula que los propietarios deben tener cuidado de  no dañar la tierra, proteger la biodiversidad y conservar bosques con especial valor medioambiental. Haglind asegura que los métodos usados actualmente para convertir la madera en pulpa y en papel son mucho menos perjudiciales. “Las emisiones de dióxido de carbono por tonelada de pulpa y de papel producida en Suecia han disminuido casi un 60% desde 2005,” nos cuenta, “debido principalmente a que los combustibles fósiles han sido remplazados por biocarburantes. Alrededor de un 96% del calor usado para fabricar pulpa y papel procede actualmente de la bioenergía, y las emisiones en el aire y el agua han bajado más de un 90% desde finales de los años 70.”

En Suecia el cambio ha sido espectacular y Jori Ringman-Beck, director de sostenibilidad de la Confederación europea de industrias del papel, asegura que no es un caso aislado. “La industria de la pulpa y del papel en Europa ha conseguido romper la relación entre impacto ambiental y volumen de producción,” afirma. “Estamos desarrollando nuevos métodos para evaluar el impacto ambiental durante todo el ciclo de vida de un producto con la ayuda de un programa piloto de la Comisión Europea y estamos estudiando tecnologías innovadoras que nos ayudarán a convertirnos en un sector económico de bajas emisiones antes del año 2050.” 

Mayores resultados, menor impacto

Esto no significa que el papel, y por lo tanto la impresión, no tenga ningún impacto ambiental, pero éste debe relativizarse. El Instituto Mundial de la Tecnología estima que la pulpa, el papel y la impresión representan sólo un 1% de las emisiones mundiales causantes del efecto invernadero. Es pues mucho menos perjudicial que el petróleo, la aviación o la informática. La forma en que las imprentas utilizan el papel también está cambiando. “Uno de los principales motores del cambio es la acreditación para la certificación de calidad ISO14000,” explica Jarrold. “Las imprentas que han pasado por este proceso tienen una visión mucho más clara y estratégica del proceso, de los recursos que usan y de dónde se desperdician. Y una vez una imprenta obtiene la acreditación, el cambio no se paraliza: es un proceso continuo que ayuda a las empresas a reducir costes y a mejorar su conducta medioambiental.”

Alianzas como la Asociación de imprentas ecológicas sostenibles (SGP) en Estados Unidos y los esfuerzos de varias firmas británicas, entre ellas Anglia Print, para conseguir nivel cero de emisiones, están cambiando la mentalidad y difundiendo mejores prácticas. Hay iniciativas que son muy simples, como animar al personal a desplazarse en bicicleta al trabajo, utilizar menos energía o imprimir con tintas de base vegetal. Pero hay otras menos obvias. Cuando Consolidated Printing construyó una nueva planta en Chicago utilizó tachones de aluminio, moqueta y baldosas de techo reciclados, además de aislantes sin formaldehído y pintura sin compuestos orgánicos volátiles, y sustituyó algunas de las sustancias químicas que se utilizan en las imprentas por suavizante para la ropa, aceite de restaurante o vinagre.

La última fase del proceso de impresión – después de que un producto haya sido utilizado – normalmente marca el inicio de un nuevo ciclo. Por ejemplo, en 2013 el contenido reciclado de periódicos en el Reino Unido alcanzó el 83.5%, en comparación con el 40% en 199611. 

Información y ética

Todas las empresas quieren tomar decisiones éticas cuando se trata de sus productos pero primero tienen que estar bien informadas y a menudo los hechos no se ajustan a la creencia popular de que los medios digitales, como no cortan árboles, son más ecológicos. 

Como afirma Ringman-Beck: “Uno de los sueños más tentadores de las últimas décadas ha sido el de una vida “no material’, donde todo sea digital y que permita reducir nuestro impacto ambiental a cero. El lobby tecnológico se creyó este sueño pero ahora el impacto ambiental de la economía digital está saliendo a la luz. De momento ya utilizamos un 50% más de energía para mover bytes que para mover aviones.”

Parte del problema radica en los aparatos que usamos. Haglind recuerda que “las publicaciones impresas están hechas de un material renovable único: la madera.” La mayoría de fibras vírgenes en Europa se utilizan y reutilizan varias veces antes de terminar convertidas en biocarburantes, reemplazando así a los combustibles fósiles. Los medios digitales están basados en ordenadores que a menudo contienen sustancias y metales que ni son renovables ni tampoco reciclables.”

Conectados a todas horas

Reciclar representa un reto monumental, ya que los fabricantes de ordenadores, tabletas y teléfonos se esfuerzan tanto en hacer que deseemos el nuevo modelo que consiguen que no nos importe donde termina el viejo. Cada año una persona genera una media de 20 kg  de basura electrónica.  

La forma en que utilizamos los aparatos tampoco ayuda mucho. Podemos reducir las emisiones de nuestro coche si no conducimos, pero la tecnología de la información siempre está conectada. Y si tenemos en cuenta que actualmente un billón de personas utilizan la nube13, nos damos cuenta de que el planeta realmente necesita generar una cantidad de energía enorme. 

El Centro de Telecomunicación de energías eficientes de Australia llegó a la conclusión de que la informática podría llegar a consumir el 10% de toda la energía del planeta antes del 2020. Gigantes como Apple están invirtiendo para intentar evitar las consecuencias: sus centros de datos funcionan al cien por cien con energías renovables. 

Estas iniciativas ayudan pero la verdad es que, como consumidores, somos parte del problema, no la solución. Las redes y las tecnologías que permiten, gracias a la magia del wifi, tiwitear, enviar e-mails y navegar por internet a todas horas y por todas partes, representan el 90% de la energía consumida por la nube inalámbrica15. Para que esto cambie, la industria informática tendrá que descubrir nuevas tecnologías.

Los compradores y profesionales de marketing de empresas de comunicación que insisten en que elijamos entre medios impresos y digitales por motivos medioambientales, tendrán que justificar los motivos. La respuesta no tiene porqué siempre ser la misma. Al menos el ciclo de vida de una revista, es muy probable que esté certificado, del principio al fin. 

El sector digital no puede, de momento, ser tan exacto con los ciclos de vida de sus productos. Hay formas mucho mejores de luchar contra el cambio climático que dejar de imprimir. En la opinión de Ringman-Beck: “Desde un punto de vista medioambiental, crear una economía sin papel tiene una importancia similar a redistribuir las tumbonas del Titanic.”

Datos

El 92% del agua usada por los fabricantes europeos de papel vuelve al medio ambiente en buenas condiciones.

Las emisiones de gases del efecto invernadero producidas por un solo periódico durante su ciclo de vida equivalen a un viaje en coche de 1km.

Al compartir la distribución, News UK y Telegraph Group en el Reino Unido se ahorran 15.000 viajes de furgoneta al año y unos 2 millones de km conduciendo.

Una pieza estándar de correo a directo produce una huella de carbono de 28,7 gramos, en comparación con los 19 gramos que produce un e-mail con un archivo adjunto de Word de cuatro páginas. Si el e-mail se imprime, el impacto puede alcanzar los 44 gramos.

La revista National Geographic estima que todo un año de publicaciones produce 9,84kg de emisiones de carbono, equivalente a quemar cuatro litros y medio de petróleo.

La pulpa, el papel y la impresión representan sólo el 1% de las emisiones globales de gases del efecto invernadero, lo cual convierte el sector en uno de los menos contaminantes.

En el Reino Unido, se estima que hay al menos 94 impresoras con la acreditación ISO14000, que obliga a las empresas a comprometerse a controlar y reducir su impacto ambiental.

El 55% de la energía utilizada por los fabricantes de papel de Europa es bioenergía. 

En la Unión Europea, la superficie cubierta por bosques aumenta a un ritmo equivalente a 3.403 campos de fútbol al año.

En el Reino Unido, un 82% de las revistas se reciclan tras ser leídas.

El 82% de la materia prima utilizada por la industria europea del papel proviene de Europa.

Desde 1990, las emisiones de CO2 por tonelada de producto fabricado por la industria del papel en Europa han disminuido en un 45%


Fuentes
- World Resources Institute, 2013
- Confederación europea de industrias del papel
- Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 2010
- Verdigris Project
- VTT report, 2011
- Entrevista en News UK,  (businessgreen.com/bg/interview/2376118/how-rupert-murdochs-news-uk-is-quietly-leading-the-media-fight-against-climate-change)
- PPA
- National Geographic (environment.nationalgeographic.com/environment/national-geographic-sustainability/magazine-life-cycle-assessment)
- Keith Messer LinkedIn, Universidad de Belgrano Argentina
- IOP Science Journal
- News Media Association
- Revista New Yorker
- Revista Time
- Centro Nacional para el Reciclaje de la Electrónica en EE UU
- CEET, Australia

 


Fuente: Revista Printpower